El acuerdo de impunidad de Cristina, detrás de la irrupción de Colombi en la Magistratura

 El acuerdo de impunidad de Cristina, detrás de la irrupción de Colombi en la Magistratura

 LPO ||Este pacto consiste en cubrir las cuatro vacantes de la Cámara de Casación Penal con juristas afines a Cristina y dejarle al partido centenario la vacante de la Corte Suprema, que en principio se pensó para la decana de la Facultad de Derecho de la UBA, Mónica Pinto.

 

El primer paso que dio el presidente del radicalismo Ernesto Sanz fue cambiar los representantes de las minorías parlamentarias en el Consejo de la Magistratura, porque ni el diputado Oscar Aguad ni el senador Mario Cimadevilla respondían a “la orga” del partido y mantenían una posición irreductible a cualquier negociación con el Gobierno que le habilite márgenes de impunidad.

 

Por el Senado el elegido fue entonces el chaqueño Ángel Rozas y cuando parecía que en diputados sería bendecido Mario Negri, a último momento el cordobés le dio paso al correntino Valdes, ladero del gobernador de Corrientes, Ricardo Colombi, zigzagueante aliado de la Casa Rosada desde los años de Néstor Kirchner.

 

Todavía se recuerda la foto que se tomó con Néstor Kirchner a días de ganar. Y para gestionar obras públicas u aportes extras de Nación a su provincia, fue capaz de exigirle al senador Eugenio “Nito” Artaza que votara con el Frente para la Victoria, pero nunca lo logró.

 

Tanto es su pragmatismo que se mantiene al margen de la presidencial y envió funcionarios de su Gobierno a apoyar a todos los candidatos.

 

El incombustible Colombi

 

“Colombi puede ser presionado por el Gobierno, pero también podrá presionar él, que es el juego que más le gusta”, explicó a LPO un senador que lo conoce de cerca.

 

Fuentes de la UCR no lo dudaron: “Valdes puede votar con el Gobierno la designación de los camaristas sin costo para Colombi y el partido. Negri se hubiera quemado y quiere ser senador el año que viene”, explicaron a LPO.

 

Cristina está obsesionada en cubrir las cuatro vacantes de la Cámara de Casación Penal, donde mueren todas las causas por corrupción a funcionarios de todo el país. Controlar ese tribunal es garantizarse impunidad. Es incluso más importante para ese objetivo que el control de la Corte Suprema.

 

Esto es así porque el máximo tribunal ya sentó doctrina que sólo se abocará en los casos penales a tratar temas de derecho, pero lo que hace a pruebas la última instancia debe ser Casación. Es por eso que Cristina no tiene inconvenientes en canjearle al radicalismo un lugar en la Corte Suprema por los cuatros camaristas de Casación.

 

Cuando LPO desnudó esta negociación, Sanz y Ricardo Gils Lavedra la negaron, pero el lunes último el presidente de la UCR prefirió ser más cauto y dijo que si el elegido para la Corte Suprema es idóneo lo votarán. Que mejor para garantizar esa idoneidad que elegirlo él.

 

Los votos

 

El Gobierno necesita los dos tercios del Consejo de la Magistratura para cubrir las cuatro vacantes de la Cámara de Casación y con el voto de Valdes queda a sólo uno de lograr esa mayoría calificada.

 

Cuenta seguro a los cuatro legisladores por las mayorías (los senadores Pablo González y Ruperto Godoy y los diputados Eduardo Wado De Pedro y Héctor Recalde), el representante del Ejecutivo (el secretario de Justicia, Julián Álvarez) y el académico Jorge Daniel Candis, elegido por el Consejo Interuniversiatario Nacional.

 

Los radicales se quedaron con el representante de los abogados del interior Miguel Piedecasas, aunque también tiene llegada a Sergio Massa. Macri debió conformarse con mantener la banca por los abogados porteños, que será Adriana Donato, cercana al presidente del Colegio de Abogados de la Capital, Jorge Rizzo.

 

De los tres jueces las sospechas recaen sobre Luis Cabral, actual presidente del Colegio de Magistrados y líder de la lista Bordó, que llevó adelante el rechazo para la frustrada reforma judicial.

 

Pero tras aquella disputa, Cabral no tuvo empacho en negociar con el Gobierno las autoridades del Consejo. “Fue él quien logró que el presidente sea Alejandro Sánchez Freytes y el vice Ricardo Recondo. A cambio, le dio los votos al Gobierno para que presida las dos comisiones más importantes, que son la de Selección de magistrados y de Acusación y Disciplina”, recordó a LPO Cimadevilla, en su última semana como consejero.

 

Cabral podría influir sobre los otros dos magistrados: Lónidas Moldes y Gabriela Vázquez. Ambos se definen como independientes, pero se los menciona como más afines al oficialismo. Será cuestión de verlos votar.

 

La presidencia de la Consejo le permitió al Colegio de Magistrados administrar un cuantioso presupuesto, privilegio que Cabral no querrá perder, ahora que tiene banca propia. Claro que una vez más comprobará que no existen los almuerzos gratis.

 

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