Los gobernadores amenazan a Macri con prohibir el ingreso de cerdos de Estados Unidos

LPO (Rosario). La decisión del gobierno de Mauricio Macri de permitir el ingreso a la Argentina de carne de cerdo de Estados Unidos, luego del pedido expreso que hizo en su visita el vicepresidente, Mike Pence, alarmó a los productores locales no sólo por su impacto en la producción local, sino también por el riesgo sanitario que significa, ya que el cerdo norteamericano trae una enfermedad que no existe en el país.

Ante la evidente decisión de Macri de seguir con la apertura, pese a que Donal Trump bloqueó el ingreso de biodiesel argentino a Estados Unidos, la Federación Agraria que nuclea buena parte de los productores de cerdo, convocó este jueves a los ministros de la región centro a una reunión en su sede de Rosario.

Estuvieron presente el ministro de Producción de Santa Fe, Luis Contigiani; su par de Entre Ríos, Carlos Shepens y el de agricultura de Córdoba, Sergio Busso, para analizar junto a productores y especialistas del INTA la situación.

«Esta decisión de abrir la exportación de cerdos de Estados Unidos genera mucho valor agregado y mucho trabajo, pero en Estados Unidos», ironizó el presidente de Federación Agraria, Omar Príncipe, luego de la extensa reunión y se preguntó «quién defiende el trabajo y la producción argentina».

La industria porcina argentina representa 40 mil puestos de trabajo y en los últimos 15 años invirtió en infraestructura y genética, para conseguir un estándar de calidad envidiado en el mundo, que ahora está en riesgo por la decisión del gobierno.

La industria porcina representa 40 mil puestos de trabajo directos y 80 frigoríficos especializados, la gran mayoría son pequeños y medianos productores que desde hace 15 años vienen invirtiendo en infraestructura y genética para lograr estándares de calidad envidiables en el mundo. Ese avance entró en riesgo con la decisión de la administración de Macri.

Gracias a estas mejoras que permitieron el surgimiento de carnes magras de gran calidad, el consumo per cápita de cerdo en la Argentina pasó de 3 kilos a 20 en la última década, lo que le dio un gran impulso a la actividad, con altísimos niveles sanitarios.

Es por ello, que la mayor preocupación por la importación de carnes de cerdo congelada del país del norte no es comercial, sino por el riesgo sanitario que implica debido a que está contaminada con el Síndrome Reproductivo y Respiratorio Porcino -PRRS-, una enfermedad de rapidísima propagación -ver recuadro- del que la Argentina hasta ahora esta exhenta.

«Vamos a consultar a Colegios de Veterinarios y Universidades para reunir elementos científicos para que con criterio objetivo nos confirmen o no si existen los riesgos que implica este virus», advirtió luego de la reunión el ministro de Producción santafesino, Luis Contigiani.

De confirmarse esta amenaza, los gobernadores de la Región Centro -Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos- están dispuestos a imponer barreras sanitarias para impedir la comercialización de los cortes importados, en sus provincias.

«Las provincias tienen las facultades en materia sanitaria para tomar medidas semejantes», agregó Contigiani quien explicó que no se trata de un tema comercial o de importación donde los estados provinciales no tienen jurisdicción.

El ministro recordó que el 5 de julio pasado el SENASA, a instancias del gobierno de Entre Ríos, prohibió la entrada de carne uruguaya por la presencia de este síndrome mediante la circular 16/2017: «Es el mismo SENASA que un mes después aprueba la importación desde Estados Unidos», se indignó.

El ministro Cabrera con su par de Estados Unidos, Willbur Ross, durante la visita de Macri a la Casa Blanca.

Por su parte, el ministro de Agricultura y Ganadería de Córdoba, Sergio Busso, consideró que si el virus afecta a la producción local, sólo en Córdoba calculan pérdidas por más de 1.600 millones de pesos.

«Quizá haya sido una negociación para vender otro tipo de producciones, pero hay que evaluar los costos de las medidas porque se ponen en riesgo 15 o 20 años de inversión. Yo no sé si se ha cambiado limones por cerdos, no lo sé», dijo filoso Busso.

Entre los gobernadores circula la versión de que fue Cabrera quien acordó con Pence, durante su visita a Buenos Aires, permitir el ingreso de cerdos de Estados Unidos.

Es que varios de los que asistieron a la reunión, en diálogo con LPO, alimentaron los rumores de que la importación de cerdos la terminó de cerrar el ministro de Producción, Francisco Cabrera, con el vicepresidente Pence, durante su reciente visita al país. En un avance brutal sobre las competencias del ministro de Agricultura, Ricardo Buryaile.

De hecho, durante la visita de Macri a la Casa Blanca, fue Cabrera quien anunció triunfal a los periodistas que había logrado destrabar el ingreso de los limones de Tucumán a Estados Unidos, un reclamo histórico de la Argentina.

Luego, la administración republicana hizo lo que hacen los Estados Unidos, hundió la autorización en un pantano burocrática, que sólo luego que Macri aceptó el ingreso de cerdos, se empezó a destrabar, supuestamente.

El pequeño problema es que al mismo tiempo Trump prohibió el ingreso de biodiesel argentino a Estados Unidos, que ya alcanzaba los 1.200 millones de dólares contra un mercado potencial para los limones de 50 millones de dólares. Es decir que hasta ahora, las negociaciones de Cabrera no han dejado un saldo muy favorable para el país.

«Cabrera negoció con Pence para comercializar la carne congelada en La Anónima», sostuvieron los productores quienes indicaron que el vice de Trump tiene un emporio con más de 6 mil madres en el Estado de Indiana, del cual fue gobernador. La Anónima es la cadena de supermercados de la que es accionista el segundo de Cabrera, el secretario de Comercio, Miguel Braun.

La velocidad con que se resolvió la importación de cerdos también fue señalada por los ministros: «Hace 15 años que la diplomacia está haciendo gestiones para exportarle limones a Estados Unidos y resulta que en 24 horas se acuerda la compra de carne porcina que pone en riesgo nuestro estatus sanitario», se quejaron a coro.

En el mismo sentido se manifestó el ministro de Producción de Entre Ríos, Carlos Schepens, quien afirmó: «Las políticas que toma el gobierno nacional son unitarias y después tenemos que estar las provincias apagando los incendios».

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