Perlitas de la llegada de Francisco a Chile

 Perlitas de la llegada de Francisco a Chile

SANTIAGO, Chile || MSN||- El papa Francisco recorrió hoy algunas calles de esta ciudad por primera vez como pontífice. Después de llegar al aeropuerto , el Santo Padre viajó a la Nunciatura Apostólica, en el coqueto barrio de Providencia, en un auto primero y en el papamóvil después. Al llegar a la sede religiosa, un importante grupo de personas, entre las que se destacaban las banderas chilenas y argentinas, lo esperaba a los gritos y ovaciones… y con sus teléfonos en alto.

El reencuentro del monaguillo

Los Canale habían elegido Chile como destino turístico para estas vacaciones por segundo año consecutivo. Oriundos de la Capital, cuando se enteraron de que vendría Francisco, no dudaron en extender su estadía. Quieren reencontrarse con Jorge Bergoglio, a quien conocen desde su época de arzobispo porteño.

Ignacio Canale, de 13 años, es el mayor de los tres hijos de Alfonso y Fátima. Y cuenta con orgullo, incentivado por sus padres, que fue monaguillo acompañando a quien hoy es el jefe de la Iglesia. Marcos (11) no se quiere quedar atrás y recuerda con insistencia que Bergoglio le regaló un chupetín poco antes de irse a Roma para elegir al sucesor de Benedicto XVI. Su vínculo, en realidad, llegó a través de su su tío, quien fue ordenado sacerdote por el ahora Papa, en Floresta.

La familia llegó temprano para poder ver al pontífice e intentar que él los vea a ellos. Por eso, Afonso y Marcos llevaron sus camisetas de San Lorenzo, el club del Papa, e Ignacio y Jacinta, que no son cuervos, las de Argentina. «Fue emocionante», dijo la menor, sobre su mini encuentro el al Papa. «Le diría que lo queremos mucho y que lo esperamos en la Argentina», apuntó su madre.

El papamóvil descansa

Casi una hora después de que el papamóvil llegara a la puerta de la Nunciatura sobre la calle Concepción, donde el pontífice dormirá durante tres noches, habían cesado el jolgorio y la euforia. La gente ya estaba dispersa, los Carabineros más relajados y el camino, más liberado. Fue entonces cuando las autoridades taparon el papamóvil cuidadosamente con una funda gris, la subieron a una camioneta y se la llevaron a descansar. igual que el Papa.

Con Francisco ya fuera del radar, dentro de la Nunciatura, el vehículo se convirtió en un protagonista efímero de las selfies de la noche.

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