¿Tiene solución la violencia en el fútbol latinoamericano?

 ¿Tiene solución la violencia en el fútbol latinoamericano?

La violencia en el fútbol significa una lacra para el deporte en América Latina. Una lacra que no distingue entre países, equipos, ni tampoco divisiones deportivas. Los últimos disturbios en el fútbol argentino, que esta semana han dejado seis fallecidos por enfrentamientos entre ‘barras bravas’, hinchas radicales, pone de manifiesto la transversalidad del problema.

En las últimas semanas, y solo en Argentina, hinchas de Dock Sud y San Telmo, equipos de la 3ª División, protagonizaron choques que se han saldado con dos muertos en Avellaneda. Anteriormente, en un tiroteo entre ‘barras bravas’ del Almirante Brown, también de 3ª, moría un aficionado al club bonaerense.

La última víctima en esta semana trágica es un hincha del Ituzaingó de 6ª División, quién perdió la vida en medio de una pelea entre dos facciones de la ‘barra brava’ de ese club del oeste del Gran Buenos Aires, según informa el diario Clarín.

Argentina es el país que ha exportado el término ‘barra brava’, pero la violencia en el fútbol está presente en todo el continente. La última escalada de violencia en Argentina coincidía con la conmoción en Venezuela por la muerte de un joven aficionado en Acarigua tras un tiroteo en las propias gradas del estadio donde se disputaba el Deportivo Lara – Portuguesa Fútbol Club.

La celebración del la Copa del Mundo en Brasil coincidió con el final de una temporada aciaga en el fútbol carioca que se saldó con 30 muertes ligadas al fútbol. Especialmente conocidos fueron los altercados entre aficionados del Atlético Paranaense y Vasco da Gama con la incursión de la policía militar vía helicóptero, en mitad del terreno de juego.

En Colombia, como informa Semana la pasada temporada se tiñó de violencia con una decena de fallecidos. Especialmente conocido fue el caso de Pedro Contreras, miembro del Ejercito retirado de 66 años, quien murió defendiendo a su hijo de una paliza entre hinchas de Santa Fe y Millonarios. || eleconomiaamerica.com.ar

¿Qué solución proponen las autoridades?

En Venezuela, la Federación de Fútbol reconoció la existencia del problema, aunque no existe una estrategia clara para atajar el conflicto. En los últimos años se ha optado por una solución parcial, que tiene su origen en Argentina, que prohíbe la entrada al estadio de hinchas visitantes. No parece que sea una solución efectiva ni duradera en ninguno de estos países.

En el país austral desde finales de los 90 se han suspendido puntualmente partidos por parte del Poder Judicial, al considerar este que no se podía garantizar la seguridad en el estadio.

En Colombia, otro foco importante de violencia en Latinoamérica, la temporada pasada se suspendió el enfrentamiento entre Millonarios y Atlético Nacional después de que murieran dos aficionados en incidentes previos al duelo. Otro parche poco efectivo.

En Perú, la violencia en el clásico entre los dos clubes más importantes de la capital, Alianza y la Universitario, llevó al gobierno a prohibir la entrada de público en varios encuentros del año 2011.

El negocio detrás del fútbol

Para Andrés Parra, sociólogo deportivo chileno, la violencia se entiende como una forma de desahogo. «El fútbol es un espacio de comunicación y expresión que en casi toda Latinoamérica es como un tema tribal», asegura al medio uruguayo El Subrayado.

Sin embargo, aparte de un problema de corte individual todos los focos apuntan a la institucionalización de estas organizaciones pseudocriminales. «Los dirigentes han jugado con fuego al regalar entradas y darles mayores espacios a los barras bravas, pensando que el negocio de alentar a su equipo era un beneficio», apunta Parra.

El problema en Latinoamérica transciende el mero hecho deportivo para situarse en una esfera de negocio. Son asociaciones que encuentran en el fútbol una jugosa forma de financiamiento. Según especifica el diario uruguayo ‘El País’, en el caso argentina los ‘barras bravas’ controlan la reventa de entradas y los accesos a los estadios, comercializan la indumentaria oficial, cobran dinero por exhibir banderas con leyendas políticas y explotan los aparcamientos en los alrededores de la cancha.

Los casos de Real Madrid y Barça

En España existe hinchas radicales, y hay grandes organizaciones detrás de ellas, no obstante los casos de violencia y enfrentamiento han sido esporádicos en los últimos tiempos.

En 2003, con la llegada a la presidencia del Barcelona de Joan Laporta propuso una medida novedosa en el fútbol español: deprenderse de la facción radical de la afición. Al grupo ‘Boixos Nois’, los ‘barra bravas’ azulgrana, se le vetó la entrada en el estadio y sus negocios ilegales fueron perseguidos.

Su relación con narcotraficantes, los hechos violentos que protagonizaron y las amenazas de muerte al presidente Laporta han iniciado procesos judiciales contra sus cabecillas.

En el seno del Real Madrid, la relación entre la presidencia y los grupos radicales, conocidos como ‘Ultrasur’, ha vivido distintas etapas. Históricamente estos grupos han recibido el beneplácito de la entidad, sin embargo, tras la marcha de Mourinho surgió una disonancia entre presidente e hinchas radicales.

Además, el enfrentamiento entre distintas facciones dentro de los seguidores ha supuesto una mayor frialdad entre las partes. En los últimos años se han reducido los beneficios a los ‘ultras’ y se ha especulado con la desvinculación con el club merengue.

El ejemplo británico

Entender el asunto como un problema de las instituciones y de la propia cultura social, más allá del deporte, es como el Reino Unido puso coto a sus ‘barras bravas’: los ‘hooligans’. Así, en numerosas ocasiones se ha expuesto el ejemplo británico como modelo a seguir en Latinoamérica.

Tras varias décadas de violencia alrededor del deporte rey, Inglaterra introdujo el ‘Fútbol Spectators Act’ que impuso a los clubes de fútbol un mayor control de sus aficionados. Así, como señala Clarín la puerta a disminuir la violencia en el fútbol llegó con mayor legislación. Así en Reino Unido se dio más poder a la policía, penas más severas y reacondicionamiento de las canchas.

Un punto interesante fue la necesidad de los clubes de redistribuir sus presupuestos, de esta forma los equipos pasaron de desentenderse de la situación a verse obligados a invertir en seguridad. Los abultados contratos televisivos y de patrocinios se usaron no sólo para aumentar los activos de la institución, dando inicio a la ‘Premier League’ moderna y atractiva que conocemos hoy.

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