Trump llega a la Casa Blanca y no quiere a los periodistas cerca

 Trump llega a la Casa Blanca y no quiere a los periodistas cerca

US President-elect Donald Trump calls on a reporter during a press conference January 11, 2017 at Trump Tower in New York. Trump held his first news conference in nearly six months Wednesday, amid explosive allegations over his ties to Russia, a little more than a week before his inauguration. / AFP / TIMOTHY A. CLARY US-POLITICS-TRUMP-PRESSER

Tras las críticas contra CNN y BuzzFeed, pensó en sacar de sus oficinas a los corresponsales en la Casa Blanca.

US President-elect Donald Trump calls on a reporter during a press conference January 11, 2017 at Trump Tower in New York. Trump held his first news conference in nearly six months Wednesday, amid explosive allegations over his ties to Russia, a little more than a week before his inauguration. / AFP / TIMOTHY A. CLARY  US-POLITICS-TRUMP-PRESSER

Donald Trump no quiere a los periodistas cerca. Este fin de semana la revista Esquire publicó que el presidente electo de EE.UU. está considerando la posibilidad de sacar a los corresponsales que cubren la Casa Blanca de las oficinas que ocupan en el ala oeste desde los años setenta, Son desde las que acceden directamente (y sin necesidad de escolta) a los funcionarios de prensa del gobierno.

Un día después de la noticia, que tres funcionarios del equipo de transición confirmaron a Esquire en off the record, el futuro jefe de Gabinete de Trump, Reince Priebus, dio marcha atrás y dijo que sólo estaban pensando en ampliar la sala para las conferencias de prensa.

Preocupado por su lugar de trabajo, el presidente de los corresponsales en la Casa Blanca habló sobre el tema con Sean Spicer, el futuro jefe de prensa de Trump. Spicer no negó ni confirmó los planes, sólo dijo que cualquier cambio sería comunicado con antelación.

El nerviosismo de los reporteros se explica por los continuos ataques a los medios del que a partir del viernes será el presidente de los EE.UU. Aunque comenzaron en sus días de campaña, en las últimas semanas se intensificaron tras la publicación, por parte de BuzzFeed y de la CNN, de información que vinculaba al republicano con el gobierno de Vladimir Putin. En una rueda de prensa el 11 de enero, Trump llamó al portal de noticias BuzzFeed “un montón de basura fracasada”.

Con la CNN tampoco escatimó el maltrato. “Vos no”, le espetó a Jim Acosta cuando el periodista de la cadena quiso formular una pregunta en la misma rueda de prensa. “Tu organización es terrible”, siguió. Ante las protestas de Acosta, el próximo presidente de EE.UU. subió la voz. “No, no te voy a conceder una pregunta, no te voy a conceder una pregunta”, repetía. Hasta que otros periodistas presentes en la sala hicieron obvio su descontento y Trump cargó contra Acosta con el insulto final:“Ustedes son noticias falsas”.

El maltrato de Trump a los periodistas sólo puede sorprender a los que pensaban que el aura presidencial cambiaría al magnate inmobiliario. Dos de los líderes políticos que dice admirar son hombres conocidos por su desprecio a los medios de comunicación:Putin, en Rusia, y Recep Erdoğan, en Turquía. Por si eso no alcanzara, desde sus primeros días de campaña tuitea contra la Primera Enmienda a la Constitución de EE.UU., que para asegurar la libertad de prensa protege a los medios ante demandas por difamación.

En febrero Trump ya había avisado de que si llegaba a presidente relajaría las leyes de libelo para que los personajes públicos pudieran demandar a los diarios que publiquen notas diseñadas para herir.“No es ‘libertad de prensa’ cuando los diarios y otros tienen permiso para decir y escribir lo que quieran aún sabiendo que es completamente falso”, tuiteó en agosto, seis meses después.

Antes de la andanada contra la CNN y BuzzFeed la semana pasada, los diarios The Washington Post y The New York Times (NYT) eran el principal objeto de su furia. Cuando el NYTpublicó en septiembre un informe sobre los US$885 millones en impuestos que Trump se habría ahorrado en la construcción de su imperio inmobiliario en Nueva York, el entonces candidato a presidente también usó twitter para amenazar al diario con una demanda:“Mis abogados tienen muchas ganas de demandar al fracasado @nytimes por intención irresponsable. Les dije que no (por ahora), pero están vigilando”.

Está por ver si el Trump presidente podrá relajar las leyes que protegen a los medios. Tras el caso New York Timesvs. Sullivan de 1964, la Corte Suprema de EE.UU. estableció que no alcanzaba con demostrar que el medio había publicado falsedades. El demandante por difamación también tenía que probar “malicia real”, es decir, que el medio sabía de su falsedad antes de publicar.

“Castigar el ejercicio del derecho a hablar sobre asuntos públicos o penalizarlo con juicios por difamación es una forma de resumir o de cortar la conversación que precisamente más se necesita”, escribió entonces el juez de la Suprema, Hugo Black. Desde 1964, ese fallo de la Corte ha sido muy aceptado por los dos partidos.

Una forma de “relajarlo”, como dice Trump, sería reinterpretando el concepto de “malicia real”, algo que nadie cree posible. Como escribió la periodista de The New Yorker, Margaret Talbot, incluso si Trump se las arregla para llevar varios jueces a la Corte Suprema, le va a costar sumar el mínimo necesario para rever el fallo. Es probable que él no lo sepa, pero le habría costado mucho menos lograrlo en el siglo XVIII. Entonces sí era un crimen criticar al gobierno.

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