domingo 22 de abril de 2018




“La inflación está bajando y vamos a verlo en el segundo semestre”

14 marzo, 2018 en:


Por Marcia Dell´OcaEl secretario de Hacienda respaldó al Banco Central y adelantó que el año que viene las provincias no tendrán déficit.

Luego de una semana marcada por la venta de dólares del Banco Central para intentar frenar el traslado de la suba de la divisa a los precios y en una jornada marcada por la confirmación de parte del Indec de que la inflación de febrero fue del 2,4%, el secretario de Hacienda, Sebatián Galiani, recibió a LPO en su despacho de la calle Hipólito Yrigoyen, en una tarde caliente y no solo por la agobiante temperatura del microcentro porteño.

Mano derecha del ministro Nicolás Dujovne, adelantó que las provincias el año próximo saldrán del déficit primario y que terminarán el mandato de Macri con equilibrio financiero. Además sostuvo que la inflación está bajando, pese a que transitoriamente no se note por la concentración de aumentos tarifarios de fines del año pasado y principios de este.

Para el año pasado se había proyectado 3,5% de crecimiento y terminó siendo de 2,8%. Para este año también el Presupuesto habla de 3,5%, pero la sequía ya está impactando en ese resultado. ¿Cuál es la magnitud del impacto de la sequía en el PBI?

Para ponernos en perspectiva, el año pasado nosotros nos sumamos [al equipo de Gobierno] en enero y hacia febrero hicimos una estimación con nuestros modelos del crecimiento de 2017 y estimábamos 2,9%; y estuvimos “ahí” del 2,8% estimado por el EMAE. Ahora está por salir el cierre del año. Y este año empezamos estimando más cerca de 3,5% y ahora por la sequía estamos de nuevo alrededor de 3%. Pero la sequía tiene una peculiaridad y es que no sabemos cuál va a ser el impacto final, pero sí sabemos que va a ser el en el segundo trimestre. Con lo cual, recién cuando tengamos esos datos, vamos a tener una mejor perspectiva de cómo vamos a cerrar el año.

Por otro lado, en enero y febrero los números de la economía vinieron mejor de lo que nosotros estimábamos en un principio. Por eso estamos todavía confiados en que el crecimiento estará en torno al 3% este año.

¿Este número ya contempla las mejores perspectivas de la economía de Brasil?

Sí, Brasil este año se espera que va a crecer al 3% y algo más la industria, con lo cual eso va a ser un factor importante desde el lado de la demanda. Pero también hay que tener en cuenta que el crecimiento se genera desde el lado de la oferta: tiene que ver con la inversión y con el aumento de la productividad. Vale la pena destacar que el hecho de que la Argentina tuviera su infraestructura tan destruida como quedó después de tantos años de no invertir, le pone un límite a la capacidad de crecer porque hay que ir haciendo esas inversiones, generando la posibilidad de aumentar el producto. O sea, en energía es muy claro. Es un insumo del que, si uno no tiene las cantidades necesarias para producir, no puede crecer. Había cuellos de botella importantes en el crecimiento y, a medida que se avanza en nuestro programa de inversión en infraestructura se va potenciando con la inversión privada que llega y eso va acelerando el crecimiento.

El año pasado lograron sobrecumplir la meta del déficit primario. La meta de este año es más exigente (3,2% del PBI) y con el PBI creciendo menos de lo proyectado, ¿qué espacio hay para continuar con el programa de gasto? ¿Habrá que hacer más recortes que los proyectados para cumplir la meta? ¿Se compromete en algún sentido la capacidad de hacer obras de infraestructura?

No. El Presupuesto son proyecciones que dicen que si vos crecés tanto, la recaudación por ende crece tanto. Pero luego, por muchos motivos -algunos que tienen que ver con los precios, pero también con la efectividad de la actividad recaudatoria- la recaudación está creciendo por encima de lo esperado. Por eso, con la proyección que tenemos hoy de crecimiento estamos bien para cumplir la meta cumpliendo -al mismo tiempo- estrictamente nuestro programa de gasto público.

Lo bueno es que nosotros, además de tener la meta anual, tenemos las metas trimestrales y ustedes van a ir viendo trimestre a trimestre cómo vamos a ir cumpliendo e incluso sobrecumpliéndolas, como lo hicimos el año pasado. No van a tener que esperar a fin de año para ver los resultados.

Este gasto requiere de financiamiento. Y en los últimos meses vimos que las tasa de interés para las emisiones argentinas crecieron cerca de un punto porcentual, una parte por el aumento de las tasas en Estados Unidos y la otra parte por el crecimiento del riesgo país argentino. La estrategia de comprimir tasas vía reducción del riesgo país ya no se ve y, de momento, no se ve espacio para completar el plan de financiamiento externo. ¿Hay un plan B para transitar estos momentos de mayor volatilidad en el mercado externo o se está pensando en buscar menos financiamiento y por lo tanto achicar el gasto?

No, no. Nosotros desde Hacienda vamos a seguir haciendo como el año pasado, es decir ir manejando el gasto público de forma de cumplir y hasta sobre cumplir la meta de poder hacerlo. No nos parece que hay una situación como para afectar el plan de infraestructura que tiene el Gobierno, que es parte del crecimiento. O sea que no. Y por otra parte, el ministro de Finanzas [Luis Caputo] tiene un plan para cerrar el año con fondos en el mercado doméstico.

El ministro de Finanzas tiene un plan para cerrar el año con fondos en el mercado doméstico.

Pero además, los mercados van cambiando. En la medida en que pase un poco el ruido que hubo en los mercados internacionales y nosotros mantengamos en crecimiento la economía, sigamos cumpliendo las metas y se vea que las vamos a cumplir de nuevo este año, los mercados también a acompañar y ese riesgo país va a volver a bajar. Van a volver a estar disponibles más adelante a costos similares a los que teníamos antes.

¿Podemos decir que hubo un parate momentáneo en el proceso de compresión de tasas y que para mitad de año se habrá retomado?

Es difícil poner una fecha, decir un mes. Por eso hay un plan para financiar al Tesoro en el mercado doméstico. No tenemos problemas de acceso a los mercados.

Días atrás, un economista, Diego Giacomini, publicó un análisis en el que compara la situación fiscal agregada de las provincias con la de las cuentas nacionales y aseguró que las provincias está haciendo la tarea que Nación no hace, que los gobernadores tienen las cuentas mucho más ordenadas que Macri y con menos deuda. ¿Tiene algo que responder al respecto?

A ver. La situación de fiscal de las provincias es buena. Primero, me parece que no amerita una comparación la situación fiscal de la Nación y las provincias habida cuenta de que el punto inicial era muy distinto en materia de déficit. Pero, aparte, me parece que cualquier análisis que mire en el tiempo cómo va cambiando el déficit de las provincias y de la Nación tiene que tener en cuenta que parte de esa mejora en los déficits provinciales obedece al 15% de la masa coparticipable que la Nación transfirió a las provincias cuando asumió el presidente de Macri. Con lo cual, 0,6% del PBI fue transferido a las provincias mejorando sus cuentas fiscales y lo va a seguir haciendo por un par de años más.

Eso por un lado. Por otro, las provincias están firmando todas acuerdos salariales teniendo en cuenta la Ley de Responsabilidad Fiscal y eso hace que sus cuentas también mejoren porque, mientras tengan déficit, no les permite ampliar el gasto más que la inflación y, si tienen superávit, tampoco pueden aumentar el gasto corriente más que la inflación; y así se le pone un límite a los salarios. En este contexto, lo que nosotros estamos estimando es que las provincias van al equilibro primario este año y el año que viene van a equilibrio financiero. O sea que al fin del primer mandato del Gobierno del presidente Macri, las provincias van a tener equilibrio fiscal.

Estimamos que las provincias van al equilibro primario este año y el año que viene van a equilibrio financiero. Al fin del primer mandato de Macri, van a tener equilibrio fiscal.

¿Todas? ¿Incluso Jujuy, que está más complicada, y Buenos Aires, que viene de años de déficit?

No, no todas todas, sino el conjunto de las provincias, incluso las más grandes [como Buenos Aires] van a estar en esa situación. Habrá alguna pequeña que quizás no, pero que por el tamaño de su economía no afecta al agregado. La Ley de Responsabilidad Fiscal ya te disciplina y, como los recursos tributarios están creciendo por arriba de la inflación -bastante por arriba de la inflación- y se coparticipan, si vos no subís el gasto por arriba de la inflación, la Ley ya te lleva a la convergencia. Por eso a la Ley la trabajamos todo el año pasado. Nos parecía clave poner en marcha este proceso de normalización fiscal en Nación y provincias.

En junio la inflación medida en términos interanuales estaba en 21,5% interanual y ahora estamos arriba del 25%. ¿Cómo ven desde Hacienda el proceso de desinflación?

La inflación está bajando, ¿sí? Para ponerlo claro: la inflación en 2015 fue de 27%, pero la núcleo fue del 30%; y esa estaba reprimida porque no se ajustaban las tarifas y porque, además, teníamos un tipo de cambio desdoblado y en el paralelo tampoco dejabas que subiera todo lo que podía porque estabas vendiendo dólar a futuro. Estamos bajando desde ahí… hasta el año pasado que dio 21% la inflación núcleo. Y este año va a volver a bajar.

Lo que quiero decir es que estamos en un proceso en el que la inflación claramente está bajando, pero lo que usted me marca es que el proceso no es lineal, que a veces baja y hay meses en los que la inflación baja y otros en los que es más alta. Bueno, eso está asociado a los meses en los que se reajustan las tarifas.

Disculpe, pero acá no estoy hablando de uno o dos meses, sino de ocho y tal vez nueve meses consecutivos con la inflación interanual con tendencia creciente. Si me permite, en mi opinión, no es ya solo una oscilación.

Estamos en un proceso en el que la inflación claramente está bajando, pero no es lineal, a veces baja y en otros meses está mas alta, que son los meses que se reajustan tarifas.

No me parece. Si miramos la núcleo a fin del año pasado estaba en 1,4% mensual y en niveles muy bajos en comparación a los niveles pasados y ahora subió un poco porque tuvimos ajustes en diciembre, en enero y en febrero. Y lo que pasa es que esos ajustes después tienen dinámicas sobre la núcleo, no es que terminan ahí.

De todas formas, lo que nosotros vemos es que, después de los ajustes de este año que se van a dar de forma muy fuerte de acá hasta abril, la inflación va a volver a la baja y vamos a tener un segundo semestre con una inflación bastante más baja que la del primer semestre, similar a lo que pasó el en 2016.

¿Lo suficiente como para llegar a la meta del 15%? Eso requeriría entre 0,4% a 0,8% por mes en los últimos trimestres.

Bueno, ya veremos cómo termina el primer semestre y ahí veremos el Banco Central qué capacidad tiene. Lo importante es que la meta opera de forma tal que el Banco Central trabaja para cumplirla y ese proceso te va llevando en el tiempo a bajar la inflación. Y lo bueno de esto es que el año que viene ya muchas tarifas van a estar reajustadas, con lo cual ya no vamos a tener esos puntos adicionales que le han venido sumando los precios regulados. Y, además, el financiamiento del Banco Central al Tesoro -lo cual es un factor importante del proceso inflacionario- va a ser de medio punto del PBI, que ya es una cantidad que no es inflacionaria porque la demanda de dinero se va a expandir en una magnitud similar.

Un diagnóstico optimista…

Todos los países que usaron inflation targetting fueron reduciendo la inflación en el plazo de cinco a seis años y algunas veces la inflación estuvo por arriba de la meta. Es un proceso en el que se va de a poco a una convergencia.

Aprovecho que mencionó la meta de inflación porque esta semana estuvimos viendo al Banco Central vender Reservas Internacionales para frenar la suba del dólar en un intento de que la depreciación no se traslade a precios. Y muchos analistas entienden que Sturzenegger está saliendo a corregir con la venta de dólares lo que podría hacer vía tasa de interés de no tener las manos atadas por el Poder Ejecutivo. ¿Cuál es su lectura?

No comparto. Yo creo que hay que leer lo que dijo ayer en el Comunicado de Política Monetaria. En un programa de inflation targetting, el Banco Central los instrumentos que usa son la meta -para anclar las expectativas-, sus comunicados en los que informa lo que está haciendo para que las expectativas vayan ajustando y la tasa de interés. Y el Comunicado de ayer fue claro en que le parece que cierta volatilidad excesiva del tipo de cambio podría interferir con la baja de la inflación en la que está trabajando. Con lo cual no es inusual, y puede verlo en cualquier manual de metas de inflación, que un objetivo sea operar a través de la volatilidad del valor de los activos en general y del tipo de cambio en particular. Me parece que el Banco Central está haciendo muy bien su trabajo y que no está condicionado para hacerlo.

Lo importante es que la inflación va a ir bajando, vamos a tener un segundo semestre con una inflación bastante más baja y el año que viene vamos a poder tener una inflación anualizada de un dígito.

Precisamente, ya que mencionó el wording del Comunicado, las palabras del Banco Central fueron que no iban a continuar con la baja de tasas. Sin embargo, analistas con los que conversé me señalaban que lo que el mercado está pidiendo es que el Banco Central afirme que va a subir las tasas si hace falta. Y eso es lo que, según ellos, brilla por su ausencia.

Es raro eso que usted dice, porque si mira el REM lo que dice es que la inflación va a ir a la baja y para el año 2019 está en 12% y hemos visto como el REM cambia muchísimo en el año, con lo cual estoy seguro de que el Banco Central tiene modelos mucho más acertados para predecir la inflación. Mi punto es que no hay una contradicción porque lo que el Banco Central es que las expectativas son a la baja, no a la suba, y no va a actuar hasta que tenga evidencia de que no bajan. Pero no está negando que vaya a actuar: está actuando sobre la realidad que ve.

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